Viernes por la tarde. Aparece el aviso: «Hay 14 actualizaciones de plugins». Le das a actualizar. La web se queda en blanco. Y piensas, no por primera vez, en salir de WordPress. Pero te frena una pregunta: ¿y Google?
Es la pregunta correcta. Y tiene respuesta.
Primero, lo justo con WordPress
WordPress no es malo. Es una herramienta pensada para servir a todo el mundo, y por eso funciona a base de añadirle piezas de terceros. Para un blog personal va de maravilla.
El problema llega cuando tu web hace cosas de negocio: reservas, formularios que van a tu programa, un área de clientes. Cada función es un plugin, cada plugin es de alguien distinto, y cada actualización es una pequeña lotería.
Por eso nosotros dejamos de trabajar con WordPress. Hacemos las webs a medida, normalmente con Laravel: sin plugins que actualizar y con un código que hace exactamente lo que tu negocio necesita. Si te interesa la comparación con calma, la tienes en WordPress o Laravel.
¿Se pierde el posicionamiento al salir de WordPress?
Se pierde si se hace mal. Google no tiene ningún cariño especial a WordPress. Lo que valora es lo que hay dentro: tus textos, tus direcciones, tus enlaces y que la web cargue bien. Si eso se respeta, la mudanza no le molesta.
Lo que hunde una web en un cambio son siempre las mismas tres cosas.
1. Cambiar las direcciones sin avisar
Si tu página de servicios estaba en «/servicios-de-limpieza/» y ahora está en «/limpieza», para Google es una página nueva y la vieja da error. Cada dirección antigua tiene que redirigir a su nueva, una por una, con una redirección 301. Te lo contamos a fondo en rediseñar la web sin perder tráfico.
2. Dejar textos por el camino
La web nueva suele venir con ganas de simplificar. Y de repente desaparecen las páginas largas que, oh sorpresa, eran las que traían visitas. Antes de borrar nada, hay que mirar qué páginas reciben tráfico.
3. Olvidarse de los títulos y descripciones
Lo que pone en el resultado de Google se configura aparte. Si no se traslada, la web nueva sale con títulos genéricos.
Cómo se hace bien
- Inventario. Todas las direcciones que tiene la web hoy y cuáles reciben visitas.
- Contenido entero. Textos, imágenes, entradas del blog y sus títulos para Google.
- Mapa de redirecciones. Cada dirección vieja, con su nueva.
- Revisión después. Las semanas siguientes, mirar en Search Console que no aparezcan errores.
Es normal ver algún vaivén en las primeras semanas mientras Google lo recorre todo. Lo que no es normal es caerse y no volver.
Cuándo no te merece la pena
Si tu web es un folleto de cinco páginas, se actualiza sola y no te da guerra, quédate como estás. Esto es para quien ya vive con miedo al botón de actualizar.
P. D. Hacemos justo esto en De WordPress a web propia, desde 290 €: tus contenidos y tus posiciones, en una web sin plugins y con el código a tu nombre.
¿Cuánto te juegas en Google si cambias de web?
En el diagnóstico miramos qué páginas te traen visitas y qué hay que proteger antes de tocar nada.