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Blog IA y automatización · · 4 MIN

Leer facturas con IA sin que se invente los importes

El miedo es razonable: que la IA lea 1.250 donde pone 125. La solución no es fiarse más, es montar el sistema para que dude en voz alta. Así lo hicimos en un distribuidor de Girona.

Leer facturas con IA sin que se invente los importes

Cuando le hablamos a un gerente de leer facturas con IA, casi siempre pone la misma cara. La de alguien que ya se imagina a la máquina leyendo 1.250 € donde ponía 125 € y a Hacienda llamando a la puerta.

Es un miedo sano. Y tiene solución. Pero no la que te venden.

El problema no es leer. Es dudar.

Leer una factura limpia en PDF es fácil. Lo difícil son las otras: la foto torcida del albarán, el proveedor que pone el importe en el cuerpo del correo, el PDF escaneado con una mancha de café justo encima del IVA.

Un sistema mal hecho, ante una factura así, adivina. Un sistema bien hecho dice: «esta no la tengo clara» y la aparta.

Esa es toda la diferencia. Y es enorme.

¿Cómo se automatiza la lectura de facturas con IA sin errores?

Con tres capas. Ninguna es magia.

  • Leer y sacar los datos. Proveedor, número, fecha, base, IVA y total. Aquí la IA es muy buena, porque cada proveedor manda la factura a su manera y ella no necesita una plantilla por proveedor.
  • Comprobar que cuadra. ¿La base más el IVA da el total? ¿Coincide con el albarán? ¿El proveedor existe? Esto no es IA, son reglas de toda la vida. Y son las que pillan los errores.
  • Apartar lo dudoso con el motivo. No «error». Sino «el total no coincide con el albarán por 12 €» o «no encuentro el número de factura». Así quien lo revisa sabe en diez segundos qué mirar.

Lo que pasó en un distribuidor de Girona

Dieciocho empleados. Una persona se pasaba dos mañanas a la semana copiando facturas al programa de contabilidad. Nueve horas a la semana.

Montamos un proceso que lee el buzón de facturación cada quince minutos, saca los datos, los coteja con el albarán y archiva cada factura con la referencia del pedido. Lo que no cuadra va a una bandeja de revisión, con el motivo.

Resultado: menos de una hora a la semana de papeleo, 890 facturas apuntadas solas el primer año y ningún error de importe en los últimos seis meses. Lo tienes entero en el caso.

Y la persona que lo hacía no se fue a la calle. Ahora reclama impagados, que es lo que sabe hacer y lo que de verdad le hace falta a la empresa.

Lo que no conviene automatizar

Si recibes veinte facturas al mes, no lo hagas. Pasa nuestra regla de las dos horas: si la tarea no suma dos horas al mes, casi nunca sale a cuenta. Una hoja ordenada y una carpeta compartida te bastan.

Tampoco conviene que la IA tome decisiones de pago. Leer, cuadrar y proponer, sí. Pagar, que lo apruebe una persona.

¿Y con qué programa de contabilidad funciona?

Con el que ya tengas, en la mayoría de casos. No te hacemos cambiar de programa: construimos la pieza que lo conecta, a medida. Si tu programa no deja conectar nada, te lo decimos en la primera llamada y buscamos la salida menos mala.

Si este tipo de tarea te suena, también te interesará qué es un agente de IA, porque esto es uno, aunque no lo llamemos así en la factura.

P. D. Lo tienes como servicio en facturas y documentos. Cuéntanos cuántas facturas te llegan al mes y de cuántos proveedores, y te decimos si te sale a cuenta.

¿Cuántas horas a la semana se van en teclear facturas?

Haz la cuenta y cuéntanosla. Si no llega a dos horas al mes, te diremos que no lo hagas.